El futuro de Colombia en manos de la democracia

Mañana domingo, la sociedad colombiana pasará factura a través de las urnas, por todos esos desbordamientos. Esa es la democracia. La invitación es a votar temprano y con disciplina. Respetemos a los contrarios. No podemos seguir alimentando esos odios. Debemos tener madurez política. Nadie es dueño de la verdad política. Bajémonos del bus. Colombia vive una de las más profundas crisis sociales, económicas y políticas del siglo y para ello necesitamos lideres políticos que tengan en su cabeza, todas las problemáticas que la aquejan. Necesitamos grandes soluciones a deficiencias que presenta el bienestar general de las familias colombianas. Con ideologías arcaicas, con soberbia y arrogancia, no se pueden conjurar estas crisis. Se necesita sensatez, respeto y capacidad de trabajar en equipos con mentalidades diferentes para abordar las soluciones de fondo. El dolor, el hambre y las necesidades, no tienen color político. Así lo afirmaban nuestros ancestros.

Por fin llegó el día decisivo donde los colombianos demostrarán el voto libre en las urnas, porque se pone en juego la confianza que alimenta las raíces de la democracia colombiana. A pesar de los nubarrones que se han posado sobre la campaña electoral en forma de violencia por la presencia de organizaciones subversivas que están amenazando en algunas regiones del país, a los electores que buscan obligarlos para que sufraguen por el candidato presidencial de la oposición. Se encuentran inermes por esta confrontación permanente a que se encuentran sometidos por estas organizaciones delincuenciales. Pero es positivo y alentador que los colombianos ya no se dejan amedrentar y saldrán libremente a votar para fortalecer la democracia del país y defender las instituciones de la Nación. Los colombianos tienen en sus manos, la definición del futuro de las regiones. 

Cada elección, a su manera, es crucial para que la democracia se renueve y no pierda vitalidad. Cada cita en las urnas es una especie de ritual en el que la sociedad renueva su confianza en este modo de dar orden a la convivencia y rumbo al colectivo al que pertenecemos. Por lo pronto, las de hoy apuntan a ese nivel en el que la democracia cobra quizás mayor sentido para la gente: el desde lo local. Así se construye un verdadero país. El nuevo presidente que se elija deberá tener la responsabilidad de decidir entre varias alternativas para dar respuesta y soluciones estructurales a las grandes problemáticas que poseen las familias colombianas.

Depende, ante todo, de cada colombiano. De su decisión de votar de manera libre, informada y responsable. Resultado de lo anterior son, entre muchos otros factores, la prevalencia del bien común sobre los intereses privados y la posibilidad de que entre las personas existan lazos de confianza que hagan viables la convivencia y los esfuerzos colectivos, indispensables para la misma supervivencia de nuestra especie, tal y como se hace cada vez más evidente. Soplan vientos huracanados para la democracia en el continente. Y con ellos llegan también los cantos de sirena. Urge fortalecerla con los mecanismos que esta misma ofrece y así cerrarles el paso a quienes invitan a transitar inciertos atajos.

Abrir chat
Contáctanos
Hola, ¿en qué podemos ayudarte?